ESGUINCE DE TOBILLO

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tactespa | 23 23UTC March 23UTC 2020 | no comments

Un esguince de tobillo se produce cuando se lesiona algún ligamento del tobillo.

Los ligamentos, son unas bandas de tejido que unen los huesos y proporcionan sujeción a la articulación. Cuando alguno de estos ligamentos se estira demasiado o incluso se rompe parcialmente, es cuando se produce el esguince de tobillo. Se puede dar sobre un ligamento o sobre varios.

Los esguinces de tobillo, son una lesión que se produce con bastante frecuencia. Representan aproximadamente el 25% de las lesiones producidas dentro del mundo del deporte. Aunque también es una lesión frecuente en personas que no practican actividad física.

La torcedura, es el tipo de esguince que se suele producir con más frecuencia. Es cuando el tobillo se tuerce de tal forma, que el pie apunta hacia adentro. En dirección hacia el pie opuesto. Lesionando los ligamentos de la parte externa del tobillo.

El hecho de ser una torcedura, no debe de quitarle importancia al esguince. Ya que en muchos casos, la torcedura suele ser dolorosa. Intensificando el dolor con la movilidad del tobillo. Además de ir acompañada en muchos casos de hematoma e hinchazón. Lo que aún va a dificultar más la movilidad del pie, y la estabilidad del tobillo.

SÍNTOMAS

Dependiendo de la gravedad de la lesión, en función de lo dañado que pueda estar el ligamento, las causas más frecuentes son:

  1. Dolor
  2. Dificultad a la carga de peso sobre el pie lesionado.
  3. Inflamación.
  4. Hematoma.
  5. Hinchazón.
  6. Sensibilidad a la presión y movilización de la articulación.

¿Cómo diagnosticar el esguince de tobillo?

A la hora de diagnosticar un esguince de tobillo, lo idóneo es acudir al médico. Este, aparte de realizar las correspondientes preguntas para ver el motivo por el cual se ha producido la lesión, va a realizar las exploraciones pertinentes para valorar los huesos y el tejido blando de la zona lesionada. Así como poder ver la amplitud del movimiento de la articulación y la fuerza en sí.

Hay ocasiones en las que el médico podrá solicitar alguna prueba de imagen como una radiografía para ver más claramente el alcance de la lesión. Ya que hay esguinces que pueden producir la fisura o fractura de algún hueso.

Los esguinces, en función del grado de lesión alcanzada por el ligamento, los podemos clasificar en 3 grados:

  1. PRIMER GRADO: se produce alguna distensión ligamentosa, con muy poca o ninguna rotura de alguna fibra. Muy poco dolor y poca inestabilidad articular. La molestia suele durar entre 3 y 7 días aproximadamente.
  2. SEGUNDO GRADO: se suelen apreciar roturas parciales del ligamento, acompañadas de hematoma e inestabilidad articular. Con dolor y signos inflamatorios elevados. Aquí la lesión ya se puede alargar entre 15 y 21 días aproximadamente.
  3. TERCER GRADO: es cuando se produce la rotura completa del ligamento. El proceso inflamatorio y de inestabilidad es importante. La recuperación en cuanto a días, en este grado es mucho más compleja, ya que puede haber casos en los que sea necesaria una intervención quirúrgica.

TRATAMIENTO

El tratamiento, va a ir enfocado siempre en función del diagnóstico del esguince. Dependiendo del grado de lesión. Pero como norma general el tratamiento más común a seguir en este tipo de lesión, es la inmovilización de la articulación a través de un vendaje compresivo que ayude a eliminar la inflación localizada y proporcione estabilidad a la articulación.

Aplicación de crioterapia (hielo) entre 5 y 6 veces al día, durante las primeras 72 horas. Provocando una vasoconstricción localizada que ayudará a bajar la inflamación.

Reposo y elevación de la zona afectada para ayudar a rebajar la inflación. Hay que tener en cuenta que el reposo no quiere decir que se deban de restringir los movimientos pasivos o activos del pie, que no impliquen apoyo del mismo.

Si la cojera es bastante evidente, si es aconsejable durante los primeros días utilizar alguna muleta que ayude a no cargar en exceso el ligamento en reconstrucción.

Aproximadamente sobre unos 7 días después de haber realizado la inmovilización del tobillo, es cuando ya se puede empezar con los ejercicios de rehabilitación.

Estos ejercicios van a consistir en la eliminación de los bloqueos articulares a través de las movilizaciones correspondientes, masaje circulatorio del hedema, trabajo de cyriax sobre el ligamento lesionado, movilizaciones pasivas, trabajo de electroterapia, trabajo de la musculatura periférica, trabajo de propiocepción y estiramientos suaves de ligamentos y músculos.

El tiempo de tratamiento, lo va a determinar el grado de la lesión como hemos indicado anteriormente, pero sí que hay que tener muy en cuenta el tratamiento de rehabilitación de la lesión, ya no solo a nivel de curación, sino a nivel de prevención. Ya que existe un riesgo demostrado de poder repetir la lesión durante los próximos 12 meses.