HIPONATREMIA ASOCIADA AL EJERCICIO

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tactespa | 06 06UTC March 06UTC 2020 | no comments

La hiponatremia es una afección metabólica en la cual no hay suficiente sodio en los líquidos corporales extracelulares.

Esto es lo que lleva a muchos deportistas, a encontrarse con los temidos “calambres” o las típicas “pájaras”. Que pueden ir acompañadas con síntomas como desorientación, vómitos, o incluso en procesos más graves, acumulación de líquido o edemas en el dorso de la mano. Que deben de ser tratados rápidamente para que no puedan pasar al pulmón o al cerebro.

¿Qué es lo que puede conducir a la hiponatremia?

El cuerpo humano, está compuesto aproximadamente por un 60% de agua, que se encuentra tanto a nivel intracelular (dentro de las células), como a nivel extracelular (entre las células, tejidos y plasma).

En este líquido, encontramos disueltos, sodio, potasio, cloro y proteínas entre otros agregados. Es muy importante para el correcto funcionamiento del organismo, que estas sustancias se mantengan en equilibrio.

El ejercicio físico, aumenta la tasa metabólica, aumentando la producción de calor de nuestro organismo. Traduciéndose esto en un aumento de la temperatura corporal. Para evitar este exceso de aumento de temperatura, el cuerpo suda, lo que produce una pérdida de agua y los de los conocidos electrolitos. Que son minerales presentes en la sangre y otros líquidos corporales, que llevan una carga eléctrica y que afectan a la cantidad de agua en el cuerpo, la acidez de la sangre (ph), la actividad muscular y otros procesos importantes.

¿Cómo se produce el sudor y la pérdida de electrolitos?

El sudor se forma por filtración de plasma. Cuando el material filtrado pasa a través del conducto de la glándula sudorípara, el sodio y el cloruro son gradualmente reabsorbidos hacia los tejidos circulantes y luego hacia la sangre. Cuando sudamos de forma lenta el sudor filtrado viaja lentamente a través de los túbulos, dejando tiempo para una casi completa reabsorición del sodio y cloruro, por lo que este sudor contiene poca cantidad de estos minerales cuando llega a la piel.

Ahora bien, si aumentamos la intensidad durante el ejercicio, las sustancias filtradas se desplazan a mayor velocidad a través de los túbulos, dejando menos tiempo para la reabsorción, por lo que el contenido de sodio y cloruro del sudor puede ser considerado mayor. Si cuando ocurre esta situación de pérdida de agua y electrolitos, nos hidratamos solo con agua y no incorporamos la cantidad de solutos perdidos, es cuando se puede producir la temida HIPONATREMIA.

Por lo tanto, en las pruebas que nos lleven a una duración del ejercicio superior a las 4 horas, si no nos hidratamos correctamente podremos estar expuestos a este tipo de problema.

Hay que tener en cuenta a la hora de hidratarse durante la prueba, la bebida deportiva que se vaya a utilizar, ya que muchas de estas bebidas deportivas presentan una concentración de solutos que es inferior a la del plasma sanguíneo, o lo que es lo mismo, que están menos concentrados que el plasma. Presentando un déficit en la reposición de electrolitos y no nos van a hidratar correctamente.

Bien es cierto, que marcar unas directrices universales para evitar este tipo de problema, como es la HIPONATREMIA, es muy difícil, sino prácticamente imposible, debido a la gran variabilidad de producción del sudor y la capacidad excretora renal de agua entre diferentes condiciones ambientales. Pero lo que si se debe de tener claro, es que la ingesta de fluidos con carbohidratos y electrolitos durante el ejercicio prolongado, puede atenuar la pérdida de fluidos. Y para que esto no ocurra, os vamos a dar unos breves consejos para ayudaros en el día de la competición.

  1. Evitar ingerir grandes cantidades de agua sin sales, en ejercicios superiores a 2 horas de duración.
  2. Usar bebidas energéticas con sales a partir de los 60 minutos de iniciada la actividad.
  3. Agregar sal a las bebidas deportivas si la duración de la competición es superior a 3 horas. (entre 0,5 y 1 gramo de sal por litro de bebida energética).
  4. Procurar que la comida del día antes y después del ejercicio, tenga suficiente sal. Debéis de tener en cuenta que la dieta del deportista a no ser que sufra de algún tipo de patología concreta que le indique lo contrario, no debe de ser baja en sal.

 

Siguiendo estas pequeñas directrices, os será suficiente para evitar este tipo de problema, que a más de un deportista se lo ha hecho pasar muy mal en las competiciones.