
Hay un mito que repetimos tanto que ya nadie lo cuestiona: que el deporte es cosa de jóvenes. Que a partir de cierta edad todo empieza a ir cuesta abajo. Y sin embargo, ahà están. Corredores de fondo que baten sus mejores marcas pasados los 35. Jugadores de tenis que llegan a semifinales de Grand Slam con más de 30 años, algo impensable hace dos décadas. Ciclistas que ganan etapas en el Tour con 38 a la espalda.




